3 de octubre de 2016

El campo de Gurs







Gurs fue un campo de refugiados construido por el gobierno francés en 1939, tras la caída de Catalunya y el final de la Guerra Civil española para dar acogida a aquellos que huían de España por temor a las represalias del franquismo. Aquellos que llegaban de España fueron clasificados en cuatro categorías: miembros de las Brigadas Internacionales que, debido a su nacionalidad (alemanes, austriacos, italianos, checos, etc.) no podían regresar a sus países de origen; nacionalistas vascos, que debido a la proximidad de su tierra pudieron huir del campo y refugiarse en esa zona de Francia; pilotos, miembros de la fuerza aérea republicana, que podían abandonar fácilmente el campo, empleados por empresas de la zona; españoles (especialmente agricultores) por los que Francia no sentía ningún interés, que eran animados a volver a España (fueron entregados a las autoridades franquistas en Irún, desde donde fueron enviados al campo de Miranda de Ebro para su purificación, de acuerdo con la Ley de Responsabilidades Políticas). Desde 1939 hasta el otoño de 1940, los internos españoles fueron la presencia mayoritaria en el campo.



Los miembros alemanes de las Brigadas Internacionales editaron un periódico en alemán, “Lagerstimme KZ Gurs”, del que se produjeron más de 100 ediciones. Los habitantes de los alrededores podían acercarse al campo para vender comida a los internos.



Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, el gobierno francés internó a ciudadanos alemanes y otros países enemigos, así como a franceses considerados peligrosos por sus ideas políticas y a presos por delitos comunes. El primer contingente de presos llegó a Gurs el 21 de mayo de 1940, pocos días después de que se iniciase la invasión alemana. A los españoles y brigadistas que quedaban en el campo se añadieron: alemanes que se encontraban en Francia, entre ellos un gran número de judíos que habían huido del régimen nazi; ciudadanos de países que habían quedado en la órbita del Tercer Reich (Austria, Checoslovaquia, Italia o Polonia); activistas franceses de izquierda; pacifistas que rechazaban trabajar en la industria de guerra; representantes de la extrema derecha francesa que simpatizaban con los nazis; prisioneros ordinarios evacuados del norte del país, etc.



Con el armisticio entre Francia y Alemania, en junio de 1940, la región formaba parte de los territorios gobernados por Vichy, pasando al control de las autoridades civiles del régimen colaboracionista. Muchos de los internos, informados del cambio de la administración del campo, huyeron y desaparecieron entre la población francesa que les dio asilo.



A partir de entonces, el campo fue empleado como campo de concentración para judíos de cualquier nacionalidad, excepto francesa, y personas consideradas peligrosas por el gobierno.



Vichy lo utilizó para internar a disidentes políticos, judíos no nacionalizados franceses, judíos alemanes, personas que habían cruzado ilegalmente la frontera de la zona ocupada por os alemanes, españoles que huían de la España franquista, españoles procedentes de otros campos clausurados, apátridas, homosexuales, gitanos, indigentes, etc.



En octubre de 1940 llegó la época más penosa para el campo. El Gauleiter de la región de Baden (que también era Gauleiter de Alsacia) decidió deportar al campo de Gurs entre 6.500 y 7.500 judíos de Baden (hombres, mujeres y niños), que quedaron allí bajo administración francesa. Las condiciones de vida se fueron haciendo cada vez más duras, y durante el año que permanecieron en el campo murieron más de 1.000 personas, víctimas del tifus y la disentería. La deportación de los judíos de Baden a Gurs es un caso único de la historia del Holocausto: es la única que se hizo hacia el oeste de Alemania. De este grupo de internados 755 escaparon, 1.940 pudieron emigrar y 2.820 hombres fueron destinados a batallones de trabajo.



Al ponerse en marcha el programa de exterminio en los campos de Polonia, los 5.500 judíos que se encontraban en Gurs fueron entregados al régimen nazi. El 18 de julio de 1942, el SS-Hauptführer Theodor Dannecker ordenó que se preparasen para su traslado al este de Europa: a partir del 6 de agosto, fueron enviados al campo de Drancy y, posteriormente, hacia los centros de exterminio, la mayoría de ellos hacia Auschwitz.



Tras la liberación de Francia, se internó en Gurs a prisioneros de guerra alemanes, colaboracionistas franceses y combatientes españoles de la resistencia, debido a su intento de acabar con la dictadura del general Francisco Franco.



El campo fue definitivamente clausurado en 1946. En total, aproximadamente 64.000 presos habían pasado por Gurs, de los que 18.000 eran judíos, desde la creación del campo, antes de la Segunda Guerra Mundial. Más de 1.100 internos murieron en el campo.