18 de agosto de 2011

PREGON DE LAS FIESTAS 2011 EN ÍLLORA


Este año he tenido el Honor de ser elegido como Pregonero de las Fiestas de San Rogelio, un honor y una responsabilidad. Espero que les guste y sepan que esta hecho desde el corazón. Gracias.
Paco Robles

Buenas noches Señoras y Señores, amigas y amigos ilurquenses, vecinos y visitantes, bienvenidos a las Fiestas Patronales….

Tengo el orgullo y el gran honor de ser este año el Pregonero de las Fiestas de San Rogelio de Íllora, invitado a vocear y dar noticia a la comunidad del comienzo de las mismas, y en primer lugar quiero manifestar mi gratitud a todos los que han contribuido a que así sea y, en especial, a la Corporación Municipal, reconociendo que el único merito por mi parte, que puede justificar mi presencia aquí, es el cariño que siento por estas tierras.

Un sentimiento nacido de la amistad y afecto que me habéis brindado y que nunca podré devolver suficientemente.

Encontrarme esta noche, en la Verbena, junto a la plaza de San Rogelio, rodeado de autoridades, amigos, paisanos y familiares es uno de los acontecimientos más emotivos de mi vida porque, no solo, satisface sobradamente mi condición de vecino de la Parapanda y mi vanidad de persona, sino que me permite expresar en voz alta mis sentimientos de amistad y afecto a este gran pueblo y a sus gentes.

Un honor que me corresponde aunque este no sea mi pueblo de nacimiento, pero si es mi pueblo por elección.

Hace casi 40 años, cuando los coches no tenían airbags, ni aire acondicionado y subían renqueantes las cuestas del Molino del Rey, (o por lo menos eso le pasaba al mío) acompañando a la entonces mi novia, y hoy feliz esposa y a mi suegra Enriqueta, llegue a Íllora a “recoger el aceite” que los olivos centenarios de estas tierras producían y que ella daba cada año a sus hijos con el orgullo de tener aquí las raíces de muchas generaciones, recordándoles que con este gesto les transmitía un poco de su amor a la tierra donde nacieron los abuelos de sus abuelos, donde nació su madre Bárbara, donde su padre fue Jefe de la Estación allá por los años veinte…

A partir de esa visita se han sucedido centenares más, camino de Alomartes y de la Loma de Taura. En todas las épocas del año.

Nunca olvidaré los calurosos veranos cuando se recogía la cebada, ni los inviernos con la aceituna, ni las visión de mis hijas cogiendo hinojos con la abuela; hasta que por fin he arraigado y decidimos, mi esposa y yo, que este era un buen lugar para descansar cuando seamos mayores.

Y en medio de este largo ciclo, cada año y no siempre en estas fechas, llegaban las Fiestas de San Rogelio.

Que mas puedo yo decir del Santo Patrón que protege estas tierras y que no haya sido ya dicho por sus mas eminentes vecinos!, que mas puedo aportar a la historia del Santo que comenzó hace mas de 1.100 años que las palabras de mis admirados amigos Manuel Arguelles y Antonio Verdejo.

Amante de la historia, como ya sabéis que soy, me rindo ante su elocuencia y buen saber.

Solo quiero hacer una invocación para que desde su lugar en la Plaza siga protegiendo a su pueblo y sea el testigo de sus largas y felices vidas.

De las Fiestas Patronales, que antes se celebraban el dia de la onomastica del santo, hay algunas curiosidades que os quisiera contar.

Hace justamente 100 años, en Septiembre de 1911, las fiestas se costeaban por suscripción popular, ese año la Comisión de Festejos debido a la precaria situación del país y del pueblo, no habían conseguido recaudar una cantidad suficiente para las mismas y el Ayuntamiento siendo Alcalde en funciones Don Antonio Ibáñez Ramos les dio una subvención de 675 pesetas.

¡Cuantas cosas se hacían entonces con cuatro euros!

Las Fiestas han tenido lugar tradicionalmente entre Septiembre a principios del siglo pasado, a principios de Octubre desde finales de los años veinte y desde hace unos años en Agosto, por aquello de que pudieran asistir los que vienen de Vacaciones. Lo mas curioso es que en 1991 se celebraban en la calle Real y la Plaza del Ayuntamiento, en 1927 en La Plaza de la Constitución y en 1932 en la Plaza de la Republica, diferentes nombres para el mismo lugar: La Plaza.

Las noticias en los periódicos de Granada y Madrid desde principios del siglo 20, ya se ocupaban de contarnos que duraban varios días de regocijo y baile, siempre acompañados por los castillos de fuegos artificiales que en el Programa de Fiestas de 1.932 publicado por el IDEAL de Granada se anunciaban así:

Sábado: A las 9 de la noche, magnifico castillo de fuegos artificiales, disparo de palmas reales, confeccionados por los acreditados pirotécnicos de esta localidad don Rufo Sierra y don Antonio Pérez.

Domingo A las 4 de la tarde, cucañas, disparos de bombas japonesas, elevación de globos y fantoches y concierto por la Banda Municipal. A las 9 de la noche, inauguración de las artísticas iluminaciones que lucirán en la Plaza.

¡Vaya por Dios, dos pirotécnicos de Íllora que sabían fabricar palmas reales y bombas japonesas!

Hoy quiero deciros que las Fiestas de Íllora son las fiestas de los sentidos y los sentimientos.

De los sentidos por que las percibimos por todos ellos, los cinco,

Por la vista, por que con ella reconocemos a nuestros paisanos, percibimos la belleza del Castillo Árabe, los arco iris multicolores de los fuegos artificiales y las luces de las Casetas y columpios.

Por el oído, que nos acerca la algarabía de los niños, alegres ante la llegada de las atracciones que una vez al año les llevan a una aventura que siempre recordaran.

Por el olfato, que nos trae al inicio de la noche el aroma sensual de las flores, pero tambien el olor de las especias de los pinchitos y las viandas del cerdo y al final de la noche el aceite en que se fríen los churros.

Por el paladar, con los mil sabores de nuestra gastronomía, frescos, especiados, salados, ácidos y dulces. No seria igual la fiesta sin el amargo de una cerveza o el dulce del chocolate final.

Por el tacto, con el que sentimos y tocamos las francas manos que nos ofrecen nuestros amigos y vecinos, que a pesar de vernos muchas veces durante todo el año, estos días las estrechamos dándonos la paz.

La Fiesta de los sentimientos, si, son los días de los sentimientos, alegres y tristes, para todas las edades.

Días alegres al ver a los más pequeños que ríen con sus ojos de asombro ante el nuevo columpio o el pequeño juguete que sus familiares les han comprado.

Días alegres en los que los jóvenes sienten el despertar de la vida y se abrazan y bailan al ritmo de la música mientras van apareciendo los primeros amores de verano.

Días alegres en las que las jóvenes parejas, olvidando por unos momentos la hipoteca y la letra del coche, hablan, beben y ríen con sus amigos de colegio, de instituto o de universidad mientras comentan lo que falta para la llegada del nuevo niño.

Días alegres para los que ya han sido jóvenes abuelas y abuelos, disfrutando con la presencia, los juegos y las sonrisas de sus hijos, nueras, yernos y nietos, y que miran de reojo a su pareja arreglada para la fiesta y piensan: “Que guapa está”

Días alegres en los que aquellos que ya no peinan canas, por que se las llevo el viento de la sierra dejando en su lugar pequeñas Plazas de San Rogelio, disfrutan de la compañía de sus familias, chicos, medianos y grandes, mientras recuerdan que diferentes eran las fiestas de su tiempo y lo difícil que era darle un beso a la novia sin que te viera el suegro.

Tambien días tristes, en las que todos sentimos la nostalgia de aquellos que ya no nos acompañarán a la Feria, aquellos que se fueron, dejándonos con un vacío en el corazón y a los que siempre recordaremos con cariño.

Mi mujer me mira y parece que me dice: Paco, Ve acabando ya, que estos señores querrán divertirse.

Pero no seria justo el hacerlo sin mencionar a los que no viven aquí todo el año, a los que viajaron a otras tierras buscando trabajo y prosperidad para sus familias o se fueron a la capital llevados por el amor a otras personas a fundar un nuevo hogar y que año tras año, repiten viaje pero en sentido contrario, para llenar sus pulmones del limpio aire de las Sierras de Parapanda, Pelada y Madrid que les purifique de la polución de las ciudades en las que viven, para beber las limpias aguas de sus fuentes que regeneren sus cuerpos y les devuelvan a la juventud, para alimentar sus cuerpos con las delicias del terreno y los sabores únicos con que les alimentaba su madre y sobre todo para llenar sus almas, a través de sus raíces ancestrales, de algo mágico y eterno como es sentirse ilurquense.

Ahora si, ahora solo tengo cinco palabras mas que decir, las que me gustaría que corearais conmigo desde dentro de vuestros corazones,

¡¡¡ VIVA ILLORA !!!

¡¡¡ VIVA SAN ROGELIO !!!